Los alimentos de alta temperatura se colocan en una cámara de vacío, y durante el proceso de extracción del aire, el punto de ebullición del agua disminuye con la caída de la presión, lo que hace que el agua en los alimentos hierva a baja temperatura. Este proceso absorbe el calor de los alimentos, logrando un enfriamiento rápido sin necesidad de otros métodos de refrigeración.
Cuanto menor es la presión del aire, menor es el punto de ebullición del agua, y la ebullición absorbe calor. Al combinar estos dos principios se logra el enfriamiento por vacío. Al reducir la presión del aire en el espacio que rodea los alimentos, el punto de ebullición del agua puede disminuir desde los habituales 100°C hasta 0°C, lo que hace que el agua dentro de los alimentos hierva continuamente y absorba una gran cantidad de calor, logrando un efecto de enfriamiento eficiente e higiénico con una mínima pérdida de humedad.
La bomba de vacío, el eyección y el intercambiador de calor se activan en momentos y secuencia determinados para trabajar en conjunto, expulsando rápidamente y suavemente el aire de la cámara de enfriamiento. Durante este proceso, el sistema controla la apertura y cierre de las válvulas servo mediante algoritmos para regular la curva de cambios de presión dentro de la cámara, logrando varios procesos de enfriamiento (los modelos equipados con válvulas mecánicas no tienen esta función).
El enfriamiento en vacío destaca por su excelente rendimiento en la prevención de la contaminación microbiana, mejorando así la seguridad alimentaria desde el origen. En primer lugar, el enfriamiento ocurre en un ambiente de vacío completamente cerrado, eliminando las amenazas de contaminación externa y manteniendo la pureza de los alimentos. En segundo lugar, el proceso de enfriamiento es extremadamente rápido, reduciendo significativamente el tiempo que los alimentos pasan en rangos de temperatura propicios para la proliferación de microorganismos. En comparación con los métodos tradicionales, esto reduce drásticamente la cantidad de microorganismos, extendiendo el período óptimo de degustación de los alimentos.
Basado en la relación entre la presión del aire y el punto de ebullición, el sistema controla la velocidad y ritmo de evacuación/inyección de aire a través de válvulas servomecánicas para generar una amplia gama de curvas de proceso. Esto permite procesos personalizados como enfriamiento a velocidad variable, prevención de salpicaduras, masaje de vacío, etc., y permite a los usuarios personalizar curvas de parámetros específicos según el tipo de alimento a enfriar.